The predator (Shane
Black, 2018. EEUU/CAN): nueva y violenta continuación, la cuarta, de uno de
los films fantásticos de mayor valor de la segunda mitad de los 80 (el Depredador
de John McTiernan), resuelto de manera vacía y sin identidad por un
director que ha tenido días bastante mejores (Dos buenos tipos es
estupenda y Iron man 3 más de lo mismo, además de parir los influyentes
guiones de la saga Arma letal y algún otro loable trabajo del propio McTiernan y
Tony Scott). Con un sentido del humor que no viene a cuento, coquetea con la sci-fi serie B de los 50 aunque en ningún
momento llega a atrapar, añorando en todo momento incluso la continuista y
divertida secuela firmada por Nimrod Antal hace una década con Adrien Brody. Además,
técnicamente es bastante mejorable. En dos palabras, endeble y prescindible. *
1/2
















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