The house that Jack built (Lars von
Trier DIN/ FR/ SUE/ ALE & BEL, 2018): producto típicamente incómodo de ver
y desagradable debido a su temática (la violenta muerte de personas, durante
más de una década, a manos de un perturbado), un drama psicológico estructurado
en torno a un constante y filosófico diálogo del enfermo mental (un inspirado
Matt Dillon) con su terapeuta, un superior Bruno Ganz, y a cinco ejemplos de
esos crueles actos de violencia sin el menor atisbo de moral, empatía o
remordimiento. Aunque, como ya se ha dicho, resulta incómodo, pasa por ser uno
de los trabajos más accesibles del incomprendido y experimental von Trier (su
cabeza misma no debe estar todo lo arreglada que debería), quien juega aquí con
muchas cosas, desde líderes totalitarios del siglo XX como Hitler o Stalin
hasta genios de la palabra escrita como Goethe o William Blake, pasando por
alguno musical como Bach. El danteniano epílogo, con el protagonista visitando
lo que parece ser el infierno y acompañado del terapeuta, es lo mejor, de
largo, de esta polémica aunque entretenida propuesta.




















No hay comentarios:
Publicar un comentario