The neon demon (Nicolas Windig Refn, 2016. EEUU /
Francia / Dinamarca): un film abrumadoramente hipnótico- en algún momento,
sobre todo cerca del final, la hipnosis se traduce en pesadez- y de fascinante
acabado, este esperado regreso de Nicolas Windig Refn, aquí con el mundo de la
moda como tema, un mundo completamente amoral. No es la salvajada que se ha
descrito en los prestigiosos festivales, entre ellos Cannes, donde se ha
mostrado, o quizás uno ya ha visto de todo en una pantalla de cine y poco, o
muy poco, le impacta de verdad. Los ramalazos artístico-creativos y visualmente
chillones (el audio sí es verdaderamente asombroso) ocupan tres de las cuartas partes de la
película. El crimen sangriento entre mujeres y, como no podía ser de otra
manera, con un estilo archipersonal (hasta la ingente cantidad de carteles
demuestran hasta donde llega el concepto de estilización que tiene Windig Refn).
Algo así como la prima pequeña de Mulholland Drive (David Lynch, 2001). No gustará
a muchísima gente, ya que es una obra de arte más que una película, al menos de
tinte comercial.












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