Independence Day:
resurgence (Roland Emmerich, 2016. EEUU): el blockbuster por excelencia de esta década como nefasta continuación
del que lo fuera de los 90, o sea, más estruendo y más fuego. O lo mismo de
todo aquello pero pasado por una imagen todavía más ensanchada y más digital.
El humor para todos los públicos termina de poner el broche a un film de acción-ciencia-ficción sin encanto ni espacio alguno para una cierta perdurabilidad no
ya en el tiempo, sino en un futuro de lo más inmediato. Como casi todas las películas del
alemán Emmerich.






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