Les quatre cents coups (François
Truffaut, 1959. Francia): un niño-trasto por falta de atención en la personalísima
ópera prima de uno de los muy singulares estandartes de la Nouvelle vague francesa, un retrato cercano a la autobiografía,
culminado con un excepcional(mente) plano en travelling, posible momento cumbre de todo el
cine del innovador autor parisino, quien como varios otros miembros de su
generación, ejerció de crítico antes que de cineasta. Dedicada a André Bazin, a
quien le debe, personal y artísticamente, muchísimas cosas.




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