God bless America (Bobcat
Goldthwait, 2011. EEUU): comedia negra e inerte (su ritmo escandalosamente
lento no ayuda en absoluto) que, en clave surrealista critica, presumiblemente,
el atolondramiento, insensibilidad y frialdad del pueblo norteamericano,
atontado por las bobadas que ofrece la televisión basura, y donde un inadaptado
se liará a tiros, junto con una adolescente, contra todo lo que se le ponga por
delante. Lo que proponía era realmente estimulante, pero su interés acaba
diluyéndose al dispersarse por los recovecos de la road movie sin personalidad.
Su desenlace en el concurso de talentos no está mal, eso sí. Nunca se estrenó
en España.




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