The jungle book (Jon Favreau,
2016. EEUU): fiel y plausible adaptación del famoso texto de Kipling,
ambiciosísimo desde el punto de vista técnico (mezcla un Mowgli real con una
selva y animales modelados por CGI, todo ello pixelado con mimo), y logradísimo
remake (casi calcomanía siglo XXI: las canciones
son las mismas, digamos que remasterizadas, y el Rey Louie- voz de Christopher Walken- es un simio ya
extinto en vez de un orangután) de la celebérrima producción animada de Walt Disney
realizada en 1967. El director de las dos primeras entregas de Ironman firma un
film de aventuras extremadamente agradable con alguna que otra afilada referencia
a las posibilidades del eterno conflicto literario tanto entre la naturaleza y el ser humano, así como también entre las propias e ingeniosas leyes de los animales. Tal es la secuencia de todos los
animales reunidos bebiendo agua y respetando la tregua de la misma ya que las
lluvias escasean. El oso Baloo, con la voz de Bill Murray, es lo mejor de un
trabajo con muchas cosas buenas.










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