The devil’s own (Alan J. Pakula, 1997,
EEUU): llevando la impronta de un cineasta medianamente importante , el film
póstumo (y uno de los menos pregonados) de Alan J. Pakula, un director con más
nombre (Todos los hombres del presidente, El informe Pelícano, La decisión de
Sophie) que capacidad (Klute, El último testigo) tuvo como sugerente tema de
fondo el conflicto norirlandés, pero cuyo tratamiento nunca da en la diana, ni
de lejos. Ni su director ni sus dos estrellas protagonistas- apagadísimas, por cierto- parecen decantarse
ni por una cosa (un denso drama familiar) ni por otra (un thriller criminal),
construyendo un film atonal y sin nervio, donde lo único que destaca es el
bello score, de evidente aroma
irlandés, de James Horner, alejándose
bastante de lo que colegas de profesión, más cercanos a la cuestión abordada,
como Jim Sheridan o, rizando el rizo, Neil Jordan, ofrecieron en esos mismos años 90. Pitt interpreta
a un terrorista del IRA que llega a los Estados Unidos para comprar armas para
su guerra, alojándose en casa de un policía (Ford) de ascedencia irlandesa y
que cree que el chaval ha venido a labrarse un futuro trabajando en la
construcción.







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