The big heat (Fritz Lang, 1953. EEUU):
uno de los filmes más supuestamente vibrantes del, en otras ocasiones,
realmente enorme Fritz Lang, dentro de su etapa norteamericana, filmando una intriga
policial con un sargento que jura venganza contra los responsables (gangsters…
y no gangsters) del asesinato de su mujer. Sin embargo, Lang despachó aquí un thriller medio olvidable, ya que el
género estaba más que sobado para principios de los 50 y no aportó nada nuevo.
La historia, junto a su duración, poseen el ritmo justo para no aburrir y, al
protagonista, un guaperas y duro Glenn Ford (lo hacen creíble el hecho de que
no pone intensidad alguna, siendo un sin sangre) le acompaña la hermosísima
Gloria Grahame, cuyo rostro quemado pasó, eso sí, a los anales de la Historia
del Cine, en la escena más famosa de la película, la cual comparte con Lee
Marvin. No llega a ser prescindible, pero no tiene, ni de lejos, la
catalogación de clásico de la que presume.





































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