The awful truth (Leo McCarey, 1937.
EEUU): hilarante, cautivador e ingenioso, aunque también liviano, clásico de la
comedia romántica, cien por cien vigente a día de hoy y donde se dicen verdades
como puños (de ahí su título original), y donde Cary Grant e Irene Dunne
interpretan a un matrimonio que se divorcia y que se dedicarán a fastidiar a la
nueva pareja del otro, sobre todo él al de ella. La escena final, con los muñequitos entrando por el
reloj de cuco con el diálogo entre la pareja protagonista y la puerta medio
rota, es genial, y la del perro en el juicio ídem de lo mismo. Su director, al que algunos de los más grandes siempre
admiraron, logró el Oscar al Mejor Director y se convirtió en un cineasta de un
prestigio hasta entonces más bien discreto.








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