Wolf (Mike Nichols, 1994. EEUU): pobre, muy
pobre, modernización del mito del licántropo, acorde con la romántica moda que
supuso, en los 90, ver renacer a los grandes mitos del fantástico y que tuvo
en el Drácula de Coppola y el Frankenstein de Branagh a sus exponentes más
sólidos, con un Nicholson (¿quién si no?) mordido por un lobo y que empezará a
experimentar inquietantes cambios, comportándose de manera aún más extraña. Un
forzadísimo- prueba de la falta de talento que mostró aquí el director de El
graduado y La guerra de Charlie Wilson-, film de supuesto horror, esperado en su día pero carente de
sorpresas, y que parece diseñado para las clases altas, dado su altísimo número
de secuencias rodadas entre lujosas mansiones y jardines. El notable score del
maestro Ennio Morricone es lo único que añade algo de atmósfera al apagado
conjunto.




No hay comentarios:
Publicar un comentario