Urge (Aaron Kaufman, 2016. EEUU): un grupo de amigos
tomarán, por ofrecimiento de un excéntrico personaje (Pierce Brosnan, o lo que queda de quien en su día fuera simplemente un actor correcto), una droga que les hará
comportarse como animales en celo, desatando, la segunda vez que tropiezan en
la misma piedra, la locura y la violencia más absolutas. El por qué se
comportan de esa manera (la violenta) no queda explicado en absoluto, lo cual
da al traste con la película entera, que contiene alguna que otra escena
realmente fuerte en su tercio final (la lapidación). El final también es incomprensible.
Un film a olvidar.





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