Caché (Michael Haneke, 2005. Francia): posiblemente el film más
redondo de Haneke, donde un cómodo matrimonio recibe inquietantes cintas de
vídeo, con el consiguiente efecto de sentirse vigilados. Una pieza extremadamente inteligente donde el director austríaco demostró por qué provoca
su acostumbrado desconcierto en el espectador cada vez que se pone a los mandos
de una película. Especialmente espeluznante resulta el momento impactante que regala Haneke.






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