Sightseers (Ben Wheatley, 2012. Gran
Bretaña): el director de la tremendamente interesante Kill list (2011) firma
aquí un decepcionante relato que no se decide nunca por qué calle tirar, si por
la de la comedia sin gracia (fracasa rotundamente) o por la del horror de
impacto (brilla), sobre una pareja de inadaptados- perturbados- thrash que inician un viaje en caravana
por el centro de Inglaterra para conocer bien su propio país y de paso tener un
montón de sexo, el cual se tornará en violencia y sangre más pronto que tarde.
No sé por qué, pero me alegré de la muerte del protagonista masculino. Quizás
porque no mostró ningún tipo de remordimiento por todas las muertes que había
causado antes. Y el accidente del perro de la madre también es tela de curioso.




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