Batman: the killing
joke (Sam Liu & DC Comics & Warner bros animation, 2016. EEUU): oscura y notable,
aunque no excelsa, adaptación animada de uno de los, considerado por los
expertos, mejores novelas gráficas de la historia, como fue La broma asesina (1988),
firmada por Alan Moore y Brian Bolland, cuyo gran interés, además de la maestría de sus dibujos, residía en relatar
los orígenes del villano más carismático- qué duda cabe- del cruzado de la capa,
es decir el Joker, y que sirvió de base para algunos aspectos del guion de, esta
vez sí, la formidable El caballero oscuro (The dark knight, Christopher Nolan,
2008), donde, por cierto, se obviaba cualquier referencia a los primeros pasos de
dicho criminal. Surgida un poco como los últimos coletazos del oleaje provocado
por la trilogía de Nolan, cuya mencionada El caballero oscuro era su elemento
central, no destaca por la calidad de su realización (la animación recuerda a
la propia serie de los años 90; novedosa en su día; casi irrisoria para los tiempos que corren)
pero sí por la profundidad y peso de algunas de sus imágenes, como la final,
donde el Joker le cuenta el chiste a Batman y acaban los dos partiéndose la
caja. Su primera media hora, tampoco carente de interés en absoluto y con el
protagonismo, casi absoluto, de la hija del comisario Gordon como Batgirl no
tiene, aparentemente, nada que ver con el resto del metraje. Siendo un trabajo
más que recomendable, su público debería ser (y será) el de los fans acérrimos del
protector de Gotham.








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