Jane
got a gun (Gavin O’Connor, 2016. EEUU): un film muy lastimado en su producción,
cuyas heridas se notan en un resultado que quién sabe lo que podría haber dado
de sí. Actores y cineasta inicialmente contratados fueron sustituidos a marchas
forzadas (roles inicialmente pensados para Michael Fassbender y Jude Law fueron
encarnados por Joel Edgerton y Ewan McGregor, mientras que la realizadora de la
notable Tenemos que hablar de Kevin dimitió en favor de O’Connor, firmante del
muy estimable y lumetiano policíaco Cuestión de honor). La prota principal,
Portman, fue lo único que se mantuvo desde la génesis del proyecto, un
precipitadísimo western de venganza
sin interés cuyas lagunas son realmente flagrantes. El mejor neo-western, sin
contar Sin perdón (Unforgiven, Clint Eastwood, 1992), sigue siendo El tren de
las 3:10 (3:10 to Yuma, James Mangold, 2007).





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