Bone
tomahawk (S. Craiz Zahler, 2015. EEUU):
seca, ilusionante, brutal y extravagante- y no por ello deja de tener un mérito
enorme- sorpresa, con el molde de survival
western, donde convergen varios de los nombres más importantes, y más en
forma (o sea, los grandes clásicos), de la historia del género, un Wes Craven pre-Freddy Krueger,
Rob Zombie y buena parte del extremo cine francés de hace unos años. Podría
haber sido mucho más salvaje de lo que ya es, que no es poco. Un film destinado, por desgracia,
a un público limitado y que pronto alcanzará estatus de culto máximo, además de
poco menos que irresistible, por mucho que su lentitud formal lastre, en
algunos momentos de sus tres actos, la historia. La puesta en escena de los caníbales es tremenda. .





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