Las brujas de Zugarramurdi
(Álex de la Iglesia, 2013. España): entretenido aunque muy estridente cóctel de
géneros, -donde el más flojo es la comedia- de un de la Iglesia desmedido en su
tercer acto, donde se le va la olla y destroza su medianamente interesante
trabajo. Unos atracadores en paro (los de moda Hugo Silva y Mario Casas,
lamentables intérpretes por otra parte) atracan uno de esos establecimientos de
“Compro Oro” de la Puerta del Sol madrileña, huyendo con un taxista y yendo a
parar a un pueblecito vasco en cuyos bosques los lugareños dicen que habitan
brujas. Crítica de las relaciones de pareja y algunas láminas de, también
cierta crítica, al feminismo. El epílogo es divertido pero su ya mencionado
desenlace, largo además, hace que lo que más acabe destacando de esta propuesta
del director de La comunidad sea el desinterés.





No hay comentarios:
Publicar un comentario