The
invitation (Karyn Kusama, 2015. EEUU): con bastante retraso llega este mes a
nuestras pantallas la ganadora del pasado Festival de Sitges, un thriller de cámara tan bien construido a
fuego lento (demasiado lento a veces) como predecible en su resolución, aunque
indudablemente efectivo, especialmente en sus últimos momentos (lo de las lucecitas rojas). Su tensión e intensidad en los últimos veinte minutos, más la
escena del vídeo algo antes, aunque merecen la espera, dejan un sabor agridulce
y cierta sensación de que, siendo un trabajo con una notable ejecución del
suspense, además de atmosféricamente muy interesante, estamos ante un film
sobrevalorado. Algo así como mezclar las muy a tener en cuenta Coherence (James
Ward Byrkit, 2013) y The sacrament (Ty West, 2013), esta última de aquella
manera, ya que es un found footage, pero vamos, por tener una referencia temática. Un título que hará las
delicias del aficionad@ a lo raruno,
entre los cuales me incluyo, pero no es la tremenda experiencia que nos han
vendido y que está en boca de todo el mundo.






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