Better call
Saul. Season 2 (Vince Gilligan, Peter Gould. AMC,
2016. EEUU): una algo frustrante continuación del spin-off sobre las aventuras
del carismático abogado de Breaking bad, aquí en la segunda tanda de capítulos
tras la modélica primera temporada del año pasado. Personajes secundarios
aunque importantes como el de Kim (Rhea Seehorn), Mike (Jonathan Banks) y Chuck
(Michael McKean) toman aquí un papel prácticamente esencial, al menos en los
capítulos centrales, entre los cuales destaca el episodio en el cual Mike
(Jonathan Banks) tiene sus más y sus menos con unos conocidos narcotraficantes
presentes en los inicios de la serie de la cual nace esto. El inicio, en forma
de una ya habitual técnica del flashback,
del capítulo final, emitido el domingo pasado, resulta absolutamente devastador,
así como el desenlace, aunque menos, y gran parte de ese episodio en sí, que
recoge varios de los momentos más memorables de toda la temporada. Me refiero a
los inquietantes momentos de Mike, en los cuales este apunta, desde la distancia,
al ya mencionado narcotraficante, o a la revelación del último plano de la
temporada. Esperemos que la tercera temporada, ya confirmada, arroje más luz
sobre el apasionante personaje encarnado por Bob Ogdenkirk, ya que demasiados
frentes han quedado ilusionantemente abiertos.











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