Bedazzled (Stanley Donen, 1967. GB):
un apreciablemente iluminado producto inglés del norteamericano Stanley Donen,
trabajando con el célebre-al menos en las islas británicas- dúo cómico formado
por Dudley Moore y Peter Crook, que viene a ser una reformulación, en clave cómico-psicodélica,
del mito de Fausto: Moore es el chef de una pequeña cafetería. Harto de su existencia y de que la
camarera del lugar, de la cual está perdidamente enamorado, no le haga caso,
hará un pacto con el mismísimo Diablo, a quien le venderá su alma a cambio de
siete deseos, uno por cada pecado capital, a quienes (los pecados, personificados
en personas, valga la redundancia) por cierto conoce en el impagable primer
encuentro entre ambos intérpretes, tanto en casa del primero en la "hogar" del segundo. Pero algo
sale mal en cada intentona del infeliz protagonista. El film no Sin terminar de
atreverse a aprovechar todas sus posibilidades, es una comedia que roza la
exquisitez. Y los sentidos se agudizan con la presencia en pantalla de la
imponente Raquel Welch. Un especial de Tuvo un remake,
que igual hasta está bien, hace unos años con Liz Hurley y Brendan Fraser, por
aquél entonces rostros populares, y dirigido por Harold Ramis, director notablemente dotado para la comedia, como demuestran sus Atrapado en el tiempo y Una terapia peligrosa.










No hay comentarios:
Publicar un comentario